Tema: El hongo que viene de las estrellas.

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  1. #1

    El hongo que viene de las estrellas.

    Hola, hace un tiempo me compré un libro donde se compilan distintas experiencias con diversas plantas a lo largo del tiempo y el espacio. Llegando a su final me encontré con este relato, que a continuación transcribo:

    El hongo que viene de las estrellas.

    El hongo habla, y nuestras opiniones descansan tras de lo que sí mismo cuenta con elocuencia en la fría noche de la mente: “Soy viejo, más viejo aún que el pensamiento para tu especie, que es en sí cincuenta veces más viejo que la historia de ustedes. Aunque estuve en la Tierra durante eras, vengo de las estrellas. Mi hogar no es un solo planeta, sino muchos mundos esparcidos en el brillante disco de la galaxia, cuyas condiciones brindan a mis esporas una oportunidad para vivir. El hongo que ves es la parte de mi cuerpo ofrecido a los estremecimientos sexuales y a los baños del sol; mi cuerpo verdadero es una delicada red de fibras que crecen a través del suelo. Estas redes pueden cubrir amplios espacios y pueden establecer más conexiones que las del cerebro humano. Mi red micélica es casi inmortal, sólo la repentina intoxicación del planeta o la explosión de su estrella madre pueden destruirme. Por razones imposibles de explicar debido a ciertas malas interpretaciones en tu modelo de realidad, todas mis redes filamentosas en la galaxia están en comunicación hiperlúcida a través del espacio y el tiempo. El cuerpo micélico es tan frágil como la tela de araña, pero la hipermente colectiva y su memoria constituyen un vasto archivo histórico del curso de la evolución de la inteligencia en muchos mundos de nuestro espiraloide enjambre de estrellas. El espacio, ya ves, es un vasto océano para aquellas intrépidas forma de vida que tienen la habilidad de reproducirse mediante esporas, porque las esporas están cubiertas por la sustancia orgánica más fuerte que se conozca. A través de eones de espaciotiempo fluyen estas esporas formadoras de vida, en animación suspendida, por millones de años hasta que entran en contacto con un medioambiente favorable. Pocas de estas especies son tenida en cuenta, sólo yo y mis recientemente evolucionados parientes cercanos hemos alcanzado una capacidad de hiper-comunicación y de memoria que nos vuelven miembros guías en la comunidad de la inteligencia galáctica. Cómo opera esta hipercomunicación es un secreto que no será dado con ligereza al ser humano. Aunque los medios sean obvios: la presencia de psilocina y la psilocibina en los senderos biosintéticos de mi cuerpo viviente abre, para mí y para quienes entren en simbiosis conmigo, los biombos de la visión de muchos mundos. Vos como un individuo y el hombre como especie están al borde de la formación de una relación simbiótica con mi material genético, que eventualmente llevaría a la humanidad y a la Tierra a la corriente galáctica de las civilizaciones superiores. Ya que no es fácil para vos reconocer otras variedades de inteligencia a tu alrededor, tus más avanzadas teorías políticas y sociales han alcanzado apenas la noción de colectivismo. Pero, más allá de la cohesión de los miembros de una especie en un mismo organismo social, hay posibilidades evolutivas más complejas y fecundas. La simbiosis es una de ellas. La simbiosis es una relación de mutua dependencia y beneficios positivos para ambas especies involucradas. Las relaciones simbióticas entre mí mismo y las formas civilizadas de los animales superiores han sido establecidas muchas veces y en muchos lugares a través de las eras de mi largo desarrollo. Estas relaciones han sido mutuamente beneficiosas; en mi memoria persiste el conocimiento de naves de infraluz y como construirlas. Voy a difundir este conocimiento a cambio de un pasaje hacia nuevos mundos en torno a soles más jóvenes y más estables que el tuyo. Para asegurar una existencia eterna a lo largo del río del tiempo cósmico, ofrezco una y otra vez este acuerdo con seres superiores. De este modo atravesé la galaxia a través de los milenios. Una red micélica no tiene órganos para mover el mundo, ni manos; pero los animales superiores con habilidades manipulativas pueden volverse compañeros del conocimiento estelar que hay en mí y, si pueden actuar de buena fe, regresar, ellos mismo y su humilde maestro-hongo, en tanto habitantes de los millones de mundos, al calor estelar que heredamos.

    Psilocibina, Guía del Cultivador de Hongos Mágicos.

  2. #2
    Sólo me registré en este foro para agradecer infinitamente por compartir tan valiosa información.

  3. #3
    Gracias por compartir las palabras honguísticas
    Podrías decir qué libro es? Este? "Psilocibina: Guía del Cultivador de Hongos Mágicos"

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