Tema: Algo que escribí...

Resultados 1 al 7 de 7
  1. #1
    Miembro Oficial Avatar de generacion_beat
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    Algo que escribí...

    Una de mis cuantas experiencias que tuve en lugares desafortunados. Al menos de aquella vez, saqué una buena conclusión.
    Aquí va!

    Hoy siento que la vida está en otra parte. Lloré cuando fui al baño pero no soy débil aunque quizá hoy me encuentre más sensible que los días anteriores en la clínica.
    Estuve molesta en el horario de visitas y el orgullo se mantuvo hasta que mi hermana empezó a hablar de otras cosas; cosas importantes, en realidad, como la vida. Todo lo que me decía mamá me molestaba y si mi hermana repetía lo mismo, en otras palabras, la escuchaba con atención.
    Me dijo que soy una niña y que me tratan como tal.
    El vacío no es más que una emoción, como la alegría y la tristeza, y debo observarlo sin llegar a juzgar lo que siento. De esta manera, “la pelota de emociones” no se vuelve más grande.
    ¿Qué estoy sintiendo? [Poner una palabra a mi emoción]
    Vacía. ¿Por qué? No lo sé.
    Alegría, por poder descargarme llorando y controlarlo.
    Tristeza: Por la conversación con mi hermana.
    Enojo: Con mi mamá, por no haber ido a casa hoy porque ella se piensa que tiene toda la razón del mundo, pero ¿Yo la tengo? Tampoco.
    Relatar lo que siento como si fuera una novela para poder no apegarme a esas emociones tóxicas.
    Esto es, sin dudas, algo que escribiría en mi auto-biografía.
    Fumo un cigarrillo y la angustia se va consumiendo con cada pitada.
    No existe enojo ni bronca por este encierro, aunque quizá, sí llanto.
    Déjalo correr, me digo. Déjate sentir.
    Aspiro –mis músculos se tensan para luego relajarse.
    Lo suelto; el humo tóxico ya no está. No está-
    El cielo se recorta en el pequeño cuadrado de la habitación, va oscureciendo, mas adentro todo es luminoso. El ser flameante reclamando atención. Me dice: aún estás viva y tenés mucho que vivir por delante.
    Ahora, la vida se concentra acá, en el silencio pasivo, en las líneas que voy garabateando. No hiere, solo apacigua la marea.
    Si me calmo, logro ver con claridad que al final del día, no se acaba todo, sino que se espera el descanso que bien merecido tengo.
    Descanso de las exigencias de las que tomé partido porque fue por elección propia que decidí no parar, solo alejarme del tiempo, correr. ¿Correr? No. Huir.
    Como un criminal, con su bolsita de recompensa.
    Pero ¿Cuál es mi recompensa de ahora? Hiciste las cosas lo mejor que pudiste. Ni bien, ni mal. No lo juzgo. No me juzgo.
    No quiero mirar hacia afuera, temo a la oscuridad, temo que me engulla y me pierda en ella. Por eso es que ahora vuelvo al pasado, cuando quizá tenía seis o siete años, y era una niña.
    He madurado con el paso del tiempo, solo que algunas emociones se quedaron con aquella pequeña indefensa.
    Pero mi versión madura cuenta con herramientas para lograr sobreponerme y hacerle frente a mis miedos.
    Las campanadas de las siete de la tarde suenan a lo lejos; lo mismo que un perro ladra e intenta comunicarse con alguien o algo, en este mundo.
    ¿Se sentirá incomprendido? ¿Tendrá la capacidad de discernir aquella soledad punzante de la ausente?
    A veces se está solo por elección y otras porque no tenemos una persona que nos escuche.
    Me tengo a mí misma y me estoy escuchando.
    Silencio. Respiración contenida. Lloro. Me alivio.
    Estoy llegando, finalmente, a la mente sabia: la combinación entre la mente racional y la emocional. Estoy llegando.
    ¿Qué se siente? Siento que logro comprender las emociones que son como olas, vienen y se van. Pero yo no me dejo arrastrar. Me planto firme en esta tierra algo húmeda por el rocío de mis lágrimas. Como sea, logro mantenerme en pie.
    Y entonces, la carrera continúa. Estoy caminando para obtener mi meta. Quizá se me ocurra un mejor final.
    De todas formas, nada llega a ser perfectamente satisfactorio en mi vida pero puedo conformarme con esta paz genuina que siento.
    Bajo, no bajo; subo, no subo. Hablo, no hablo. Callo pero escucho.
    El silencio se reconcilia con las palabras y es tiempo de comenzar a transmitir mis pensamientos.
    La diferencia es que ahora estoy serena y puedo ver las cosas con mayor claridad.
    Soy Ana soy como vos. Nada nos distingue de este momento, solo el hecho de cómo se decide vivirlo.
    Callo pero porque estoy pensando y no siempre se debe decir todo lo que pasa por la mente de uno.

  2. #2
    Un Viejo Conocido Avatar de v.js
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    Es EXCELENTE.

    Te zarpas escribiendo, me encantó.

    El Exceso y/o Abuso de Drogas y Alcohol es Perjudicial Para tu Salúd... ¡Cuidate, Nadie Lo Hará Por Vos!

  3. #3
    Miembro Oficial Avatar de generacion_beat
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    gracias n.n luego subiré un cuentito corto esto fue más autobiográfico

  4. #4
    Un Viejo Conocido Avatar de Morfeo Conocido
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    Muy bueno che, me encanto!

  5. #5
    Un Viejo Conocido Avatar de Invisible
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    "¿Tendrá la capacidad de discernir aquella soledad punzante de la ausente? "

    Muy bonito, ¡qué vivan las letras! (parafraseando a Caicedo)
    Que tu cuerpo sea siempre
    un amado espacio de revelaciones.

    Alejandra Pizarnik

  6. #6
    Un Viejo Conocido Avatar de Legaliso Conocido
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    Muy lindo...

  7. #7
    A veces se está solo por elección y otras porque no tenemos una persona que nos escuche.
    Linda frase, seguí subiendo testox!

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