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Tema: Experiencia con LSD (180 ug) en la montaña!

Resultados 1 al 3 de 3
  1. #1

    Experiencia con LSD (180 ug) en la montaña!

    Buenas, paso a contarles la por ahora mejor experiencia que he tenido con LSD. Fue con dos amigos B y J, en una casa que tienen mis padres en el pirineo rodeada de bosque, montañas y un ibón un poco más alejado.
    La sustancia como ya he dicho es LSD (unos cartones llamados maya que adquirimos) de 180 ug, uno para cada uno. Nos los comimos en casa sobre las 11 de la mañana y nos fumamos un buen canuto de blueberry (cosecha indoor de J) en la terraza esperando a que subiera. El clima era perfecto, era en verano, pero el sol no pegaba tanto pues estaba un poco nublado, pero por lo menos como las recuerdo eran nubes de un blanco extremadamente puro, ni un tono grisáceo.
    Le pegó primero a J, aunque no tardó en hacernos efecto a B y a mí. A eso de las 12:30 ya estábamos los 3 readys. Se empezaba a ver todo como se ve con LSD, que os voy a contar. Recuerdo que percibía cada línea y los dibujos de las hojas de los árboles, a pesar de que estaban a unos 10 metros de la terraza donde estábamos, como si mis ojos pudiesen hacer un zoom brutal sin perder nada de calidad de imagen, sino todo lo contario. Nos invadía un color verde brillante y a mí personalmente me parecía que podía tocarlo, o sentirlo, mejor dicho. Notaba ese color abrazándome y les dije a mis colegas, ¿qué hacemos aquí todavía? ¿Vamos a dar un paseo no? Y eso hicimos.
    Empezamos a caminar por un sendero en la montaña (he caminado varias veces por allí y conozco bastante bien ese caminito), pero no esa vez, era otro sendero, era EL sendero. Era todo mágico, las hojas de las plantas se movían felizmente, las ramas de los árboles se retorcían y alargaban, las rocas respiraban y los “pelillos” del musgo danzaban con una sincronización pasmosa. Llegamos a un mirador desde el que se ve todo el valle, con el ibón entre las dos montañas y pude notar como estas se alejaban las unas de las otras haciendo que el lago (del tamaño de un campo de fútbol más o menos) se convirtiese en un océano inmenso de un agua tranquila y brillante. Nos invadió a los tres una paz absoluta, que compartimos mirándonos con una sonrisa de oreja a oreja.
    Decidimos hacer otro porro, y B se ofreció a liarlo, a lo que J y yo no pusimos ninguna pega (no sé si con ese cuelgue hubiera podido liarlo jajaja), se lió una L y la dejó en el suelo sin prenderla, pero ni J ni yo caímos en que ya estaba lista para fumar. Seguimos hablando y disfrutando las vistas hasta que a los 5 minutos suelta B: Joder, pues me voy a hacer otro porro. Seguidamente miramos los 3 la L en el suelo, levantamos J y yo la mirada hacia B y nos empezamos a descojonar los 3 sin parar. Ahora que lo escribo no lo encuentro tan gracioso que B se hubiese olvidado de haber liado uno previamente, pero ya sabéis, cualquier tontada es el mejor chiste bajo los efectos del LSD. Lo prendimos y nos lo fumamos muy a gusto riéndonos y mirando las nubes (veía todo tipo de formas, tanto geométricas como abstractas y rostros en ellas) y aunque eso ya lo había experimentado en un viaje anterior (tengo que decir que no con la misma claridad y detalle), disfruté como si fuese la primera vez.
    Serían las 2 o las 3 (no recuerdo exactamente) y volvimos por el sendero, pero B dijo, oye ¿y si vamos bosque a través? Que buena idea pensamos, disfrutaremos más la naturaleza, así que eso hicimos. Nos salimos del camino y fue más increíble todavía, era la naturaleza en estado puro, me sentía como se debe sentir un animal que lleva toda su vida en ese bosque. Como si lo conociese, como si fuese mi propia casa. Llegamos a un claro y estuvimos un buen rato (no sé cuánto exactamente, pero 1 hora seguro) mirando unas telarañas inmensamente grandes pero lo peor de todo es que nunca paraban de crecer. Las veía como si del centro se estuviesen continuamente creando más telaraña y se alargaba y alargaba cubriendo al final todo el claro. Pero no era una telaraña fea y vieja, parecía hecha con filamentos de plata limpia y reluciente. Fue maravilloso.
    Después del cuelgue con las telarañas seguimos andando y observando con detalle el precioso bosque que nos rodeaba y acabamos en el pueblo que había debajo de mi casa, digo debajo pero estaba a una hora y media andando más o menos. No sabíamos que hubiésemos andado tanto, pero como notábamos que empezaba a bajar el efecto (serían las 5 o así) decidimos fumarnos en el pueblo otro may, que B volvió a liar (esta vez J y yo estábamos atentos de que se prendiese en cuanto se liase). Estuvimos charlando en unas mesas al lado de una fuente muy bonita, que B aseguraba que escupía cristales minúsculos en vez de agua. Media hora después más o menos empezamos a caminar hacia mi casa mientras los efectos terminaban de bajar. Allí en casa nos comimos unas fresas con nata (las mejores que he comido nunca de hecho) ahora sí, con un porro cada uno.
    Espero que os haya gustado leerlo y no se os haya hecho pesado, un saludo a todos!

  2. #2
    Un Viejo Conocido Avatar de Gisoma
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    Buenaaaaaaaaa, sos de europa ? bienvenido loco
    Última edición por Gisoma; 02/07/2018 a las 20:39
    A veces gana... A veces pierde... Como todo jugador!

  3. #3
    Si de España, muchas gracias broo!

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