Tema: Aya trip

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  1. #1
    Ache
    Guest

    Aya trip

    Buenas. Primer posteo en el foro. Voy a tratar de ser lo más sintético posible pero dudo que lo logré, jaja.

    Set & setting: esto fue hace unos cuantos años. El lugar fue en un quinchito en Rosario, a la noche tirando a madrugada. Eramos cinco personas y un cuidador. Todas menos el cuidador tomamos la medida de un vasito de plástico descartable. Muy agria pero tolerable. Me mandé una mogul después del vaso y listo. Cada uno se tiró en unos colchoncitos que había en la habitación.

    La experiencia habrá comenzado a los 15 o 30 minutos después de la ingesta. Empezó leve y se acrecentó. Cerré los ojos y sentí que mi cuerpo era muy liviano y que empezaba a girar en círculos en sentidos opuestos y como dejando un halo transparente. Era una sensación bizarra, asi que me tranquilicé y acepté que estaba en una especie de danza, así lo pensé en ese momento. Al rato, agarré mi muñeca izquierda con la mano derecha y sentí que era la boca de un dragón y que éste estaba tratando de mostrarme algo; con esa boca-mano hizo fuerza hasta sacarme un hueso pero sin malestar o dolor, lo sentí como una especie de símbolo que me mostraba mi temor a la impermanencia, mi deseo de aferrarme a los objetos, todas esa clase de cosas que uno flasha. El dragón no me estaba lastimando sino lo contrario, comunicándome algo.

    Mientras le hablaba lo veía volar en una especie de danza muy bonita que dejaba ver su forma típicamente china, onda bigotes largos y piel de colores oscuros y opacos. Muy de la nada empecé a sentirme muy agobiado, como cuando llegás al final del día quemadísimo, con una fatiga mental grande. Sentía el cuerpo muy pesado y el estado general era bastante desagradable, tenía la sensación de que el cuerpo me ondulaba pa delante pa trás de manera reiterada. Me acerqué el baldecito a ver si podía vomitar pero no había caso, sentía un frío helado y tajante desde la espalda hasta el cuello. Como empezaba a paranoiquear prendí un cigarro y lo fumé pero sin tragar el humo. Lo retenía y lo largaba de manera muy fuerte. En ese humo presentí que estaba una especie de purgación personal pero también me preocupaba saber que el humo se iba a esparcir por toda la habitación, interferir en el flash de los demás participantes. Tenía miedo de que ese malestar se metiera en sus viajes pero de repente entendí que las imágenes de los dragones que seguían danzando estaban conmigo y con ellos como una especie de amuleto de protección, una cosa así. Yo "veía" a los dragones tragar todo el humo y después ascendían al cielo o se sumergían en el mar para explotar o fusionarse con el cosmos. Paralelamente al escalofrío sentí un sufrimiento muy pesado, no podía racionalizarlo con algún discurso intelectual o lo que fuese; era una sensación fuertísima que me corría por todo el cuerpo.

    Empecé a viajar medio paranoia y le pedí a uno de los dragones que me comiera por entero, y que o me perdía o explotaba y renacía. La sensación posta era esa, me estaba sintiendo tan volado por el viaje que al punto dije "ya fue todo". Vi de frente al dragón bigotudo que vino y me comió de una, de un bocado. No sentí miedo ni nada de eso, estaba más bien jugado. Después de esto me tumbé en el colchón y casi de manera inmediata, cuando apoyé la cabeza tuve una imagen de un haiku, un poemita corto japonés que decía: "Inmensidad del bosque: se la tragó el faisán de un sólo grito". Vi toda la escena completa: al faisán todo chiquito, abriendo la boca y pegando un grito en el que se mimetizaba con el bosque. Ahí mismo, cuando pasó eso, me acuerdo que pensé: "Chauuu, que buen flash. Ahora sí empezó el buen viaje" y me sonreí.

    Sucedieron otras imágenes, no de manera muy coherente, o sea que las visiones nunca siguieron gran linealidad. Se me vino a la cabeza la imagen del amor: se empezó a formar una bola de luz blanca desde donde crecían las lianas del yagué, en las extremidades terminaban convirtiéndose en cisnes que abrían el pico y largaban como unas bolas de luz blanca que estallaban. Me empecé a sentir medio "planta", onda que mis brazos y piernas eran las lianas del yagué y me acurruqué sobre el colchón (posición fetal, digamos). En un momento abrí los ojos y observé a uno de los tipos que nos cuidaban, como si tuviese una especie de harapo negro. Lo flashé como si fuera la muerte, pero una piola, consejera y fraternal. Lo veía agacharse para hablar con los otros participantes y sentí que si venía para acá iba a estar todo joya, que yo estaba listo y que tenía esa certidumbre y seguridad, asi que lo iba a recibir con amistad y sin miedo. Nada que ver pero también lo visualicé como si fuera un jabalí (?). Era un gran tipo, de esos que los ves super relajados y te calman. De hecho, en una vino y se sentó al lado mío. Había puesto un cd de unos Lamas que te rompían la bocha de lo bueno, y el tipo se puso a cantar al lado mío, yo estaba bastante quiebre como para seguirlo en el canto pero medio que me levanté, lo abracé y me volví a acostar, jaja. Ya no distinguía la voz suya y la del lama y creo que se había ido pero yo lo seguía sintiendo como si cantara al lado.

    Tuve imágenes de toda mi familia y la sensación era muy linda, muy emocionante, de la nada me puse a llorar, jaja. Me vi a mí mismo de pibe y me abracé, era una especie de fusión, una manera de conjugar y resolver todas las oposiciones que uno tiene entre su vida de guacho y su vida de adulto. Las sensaciones eran hermosas, mucha paz y calma. Ya casi al final del viaje tuve la visión de una cueva o pared marrón repleta de jeroglíficos o imágenes arcanas y sobretodo muy antiguas. También la visión de una persona que danzaba y que de repente se congelaba hasta mimetizarse con la pared, y yo también lo hacía. A todo esto, el viaje siempre estuvo lleno de colores brillantes, esos típicos blancos brillosos que se ven en muchas películas yanquis de ciencia ficción. Fue un viaje, casi literalmente, de mucha luz. Ya sobre el final creo mi mente se volvió al menos por una fracción de tiempo -inconcebible, pequeño o inmenso- vegetativa, moraba en toda la unión con el universo, porque las imágenes no eran imágenes solamente sino concepciones del mundo que venían acompañadas de sensaciones muy explosivas, como de algo muy primitivo que todavía mantenía la unión de los hombres entre sí y con la naturaleza. Eran esa clase de momentos en los que de repente entendés que "lo entendiste todo".

    Como dije antes, la experiencia duró 4 horas, pero realmente el tiempo es de chicle. Y lo loco es que a veces el éxtasis es tan grande que querés bajar porque sentís que te rompés en mil pedazos y no lo llegás a aguantar.

    Cuando terminó el viaje y compartí la experiencia con uno de los participantes que era mi amigo, llegamos a la conclusión de que vivir diariamente en ese estado de éxtasis sólo era para los dioses; que nosotros, los hombres, sólo podíamos probar esas pequeñas porciones para mejorarnos, darle una mano a los demás y dejar de creernos el ombligo del mundo.

    Gracias a los que se coparon y leyeron.

  2. #2
    que consumiste? que es aya? ayahuasca?

  3. #3
    Usuario Nuevo
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    Sí. Es ayahuasca.

  4. #4
    Lo encontré bastante fácil jaja
    Gracias por compartir esta experiencia, tengo dos preguntitas: sentís que te cambio algo de tu vida diaria o la manera de ver las cosas?
    lo volverías a hacer?

  5. #5
    Usuario Nuevo
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    Cita Iniciado por pochiloli Ver mensaje
    Lo encontré bastante fácil jaja
    Gracias por compartir esta experiencia, tengo dos preguntitas: sentís que te cambio algo de tu vida diaria o la manera de ver las cosas?
    lo volverías a hacer?
    Los primeros días sí te sentís cambiado, más tranquilo, conectado con las cosas, fluís sin estar pendiente de los demás, y las preocupaciones pasan a ser ocupaciones; la "naturaleza" se siente cerca, el mundo, armónico y unido. Es un estado de mucha paz, de mucho conocimiento, pero es pasajero. Capaz es algo que se va internalizando si lo hacés algunas veces más.

    Por ahora, no lo volvería a hacer. Lo más duro de la Aya es volver; volver a la vida diaria, el laburo, la gente, las cosas. Uno se siente como que tocó un pedazo de infinito y que puede contárselo al mundo, y (acá el error) que al mundo le interesa tu experiencia. Por lo general, a la gente le chupa un huevo y está quien aprovecha la ocasión para decirte que tomaste wasca.

    C'est la vie!

    PD: si te da y tenés chances, ni lo dudes. Hacelo.

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