Ambos cuentos los escribí sin influencia de ninguna droga, creo que en cierta forma lo que hice fue plasmar muchas cosas de mi en las historias. Espero que les guste:


Aquiles:

Pasando el bosque se encontraba el principio del reino, donde todavía parecía ser una aldea, pero si te dejabas llevar por la intuición las calles, solas te conducían hacia las murallas del reino. En aquel entonces reinaba la iglesia y oponerse al clero era pecado, el cual se castigaba con la muerte.

Aquiles era un hombre que vivía en las afueras del reino, del otro lado del bosque, es decir opuesto al reino. Él era un hombre sabio, un pensador; alguien al que sus ideas revolucionarias lo enloquecían principalmente porque expresarlas era ir en contra de la iglesia, y todos sabían lo que eso significaba. Por eso Aquiles había decidido mudarse a las afueras y dedicarse a la crianza de gallos y ovejas. Él a menudo iba al reino a vender huevos, lana y pollo.

Un día impulsado por sus deseos de compartir sus ideas y abrirles los ojos a los habitantes más humildes y sometidos por la desigualdad que el clero fomentaba, Aquiles decidió abrir un taller de arte y escultura en el cual secretamente él daba charlas acerca de sus ideas revolucionarias. Al poco tiempo ese taller se convirtió en una secta con una cantidad considerable de miembros. Los ideales de la secta iban en contra de la iglesia, por lo tanto el grupo pasó a llamarse “Los Iluminados”.
No pasó mucho tiempo para que el clero percibiera que algo raro ocurría y al instante un espía fue enviado a investigar y posteriormente infiltrarse en la secta.

Una tarde, justo cuando el sol comenzaba a esconderse, Aquiles fue llevado a la hoguera y mientras sus gritos de pánico y dolor se escapaban de su boca sin cesar, el público miraba y los miembros más altos en jerarquía de la iglesia alentaban a la muchedumbre y acusaban a Aquiles de brujería y de cuestionar la existencia de Dios.
Lo que la iglesia no tuvo en cuenta fue que aún la secta continuaba activa en las afueras del reinado, exactamente en la humilde casa en donde vivía Aquiles.



Luis:

La habitación era un desastre, como cada vez que Luis se proponía un nuevo proyecto en el cual trabajar. Él era un científico que se dedicaba principalmente a la alquimia y a la herbología, amante de la música y la ciencia. Una persona que en sus tiempos libres aprovechaba a la investigación de plantas curativas, aromáticas y que en sus momentos de inspiración se dedicaba a tocar la ocarina, un antiguo instrumento de viento.

Esta vez su investigación había ido más allá de lo normal y se decidió a crear un elixir de la vida eterna. Tras meses de investigación en combinaciones de plantas y sus efectos, un día descubrió que había cierta sinergia entre distintas especies de plantas que regeneraban una increíble cantidad de células a una gran velocidad, a tal punto que Luis se internó en el sector más denso del bosque en el cual estaba ubicada su casa y su laboratorio de alquimia. Él se hizo atacar por un lobo a tal punto que casi muere. De no haber sido por el nuevo elixir que había creado, Luis habría muerto por múltiples hemorragias, pero logró llegar a su laboratorio, bebió parte del brebaje que había preparado y a los pocos segundos se desvaneció en una agonía intensa en la cual él creyó que estaba muriendo.

Un gran sentimiento de confusión los invadió al despertar y darse cuenta que las heridas causadas por la feroz bestia habían desaparecido. Su confusión tardó en aclararse ya que él era adicto a diversos enteógenos y no sabía si lo sucedido el día anterior habían sido alucinaciones producto del consumo de un hongo conocido como “Amanita muscaria” el cual se había dedicado a recolectar días atrás. Su desorden mental se aclaró cuando encontró gran cantidad de sangre que trazaba un camino desde el interior del laboratorio hasta el más allá del bosque. A todo esto, él seguía sentado donde se había desvanecido y reflexionando sobre lo sucedido; cuando intentó reincorporarse, sintió una gran falta de energía similar a la de la fiebre a altas temperaturas, con la diferencia de que él también estaba experimentando náuseas y un gran dolor muscular. Ahí fue cuando comprendió que a su creación le faltaba un ingrediente principal que prevenía el efecto secundario que le había producido ese gran malestar.

Con muy pocas energías y la vista nublada salió en busca del ingrediente faltante y a mitad de camino donde se encontraba el valle de agua corriente (lugar a donde se dirigía a recolectarlo), sintió un gran dolor en el pecho que a los pocos minutos le produjo la muerte. Dejando así en algún lugar bosque del mundo la poción de la vida eterna con un ingrediente faltante que cualquier científico podría descifrar fácilmente.