Tema: [Floripondio] 12 flores

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  1. #1
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    [Floripondio] 12 flores

    Buenas gente, como vi que en el foro hay casi un anti-culto hacía el floripondio, voy a subir este report que encontré en internet (no es mio) para sacar un poco esa creencia de que es un veneno y del que no se puede sacar nada interesante.

    El viaje esta contado en 3 entradas diferentes.

    FLORIPONDIO
    Sustancia: Brugmansia arbórea. Var Suaveloens
    Cantidad: Decocción de aproximadamente 12 flores
    Julio de 1998




    Esta fue mi primera experiencia con el Floripondio (Brugmansia Arbórea)
    Era una noche de invierno en Córdoba (Argentina).
    Estaba con unos amigos, uno de los cuales nos comentó que había un floripondio en el patio del vecino y sugirió tomar un té. Los 5 dijimos estar interesados y fuimos a recoger las flores.
    La planta era gigantesca, con unos 5 metros de ancho, 4 de alto y repleta de bellísimas flores blancas.
    Hicimos un preparado hirviendo unas 20 flores durante 2 horas aprox.

    Lista la preparación, todos empezaron a echarse atrás y nadie se animaba a tomarlo.
    A mi me parecía muy interesante y decidí probarlo sin saber exactamente que esperar de la experiencia.
    Comencé a tomar el té y bebí ¾ de taza que equivalían a aproximadamente unas 10 o 12 flores. (Luego sabría que eran aproximadamente 3 o 4 dosis).
    Cuando lo terminé mis compañeros decidieron irse a casa. Eran aproximadamente las 24hs.
    En ese momento la sustancia comenzó a hacer su efecto. Los primeros síntomas consistían en un malestar similar al estado pre gripal. Un dolor o incomodidad en la piel, falta de fuerza y luego una extrema sequedad en la garganta que me hacía dificultoso tragar hasta mi propia saliva.
    Me llevaron en auto hasta mi casa y me quedé solo buscando las llaves para entrar.


    Paseo onírico por Barrio Jardín


    La fachada de mi casa era irreconocible. Estaba tan estirada hacia los costados que no podía estar seguro que fuera efectivamente mi casa. Parecía tener 30 metros de ancho cuando en mi percepción habitual medía 5 o 6.
    Convencido de la imposibilidad de saber si era o no mi casa (y ante la duda de entrar en la casa de otra persona), decidí dar un paseo por el barrio.
    O eso me proponía hacer, dado que el barrio ya no era el mismo de siempre.
    Debo decir que las formas de las casas, la calle, las veredas no habían cambiado tanto; eran más bien los nuevos vecinos que paseaban por la calle lo que se alejaba en mucho a una situación normal.
    Seres de diferentes tamaños, formas, colores y consistencias deambulaban tal como yo en un paseo onírico por Barrio Jardín (El nombre “real” del barrio donde vivía y que recibe ese nombre por que todas las casas tienen jardines)
    Seres principalmente compuestos de estas pelusillas blancas. Finos hilos que unían pequeños círculos o gotas de agua, con pequeñas antenas transparentes y suaves movimientos ondulantes.
    Estos seres se hallaban por todas partes, en el suelo, en las rejas de las casas, en los árboles, colgando de los tendidos eléctricos y postes.
    Yo los miraba fascinados. Los cogía con mis manos y estudiaba sus movimientos.
    Mi sensación no era tanto la sorpresa de ver algo inédito como la de no haberme dado cuenta antes que ellos estaban allí, conviviendo con nosotros simultáneamente en mundos superpuestos.
    Recuerdo vagamente pasar un tiempo observando su increíble variedad, maravillado de sus presencias. Era como haber abierto los ojos a algo que siempre estaba allí, estos seres que se superponían a nuestra realidad. Pequeños fantasmas intangibles.
    Sumergido en este mundo infinito, atravesado por la sensación de viaje interdimensional, fui lentamente adentrándome en un campo de experiencia que mi memoria no puede integrar.
    A partir de la 1 ½ hora o 2 de ingestión (2 am) solo tengo recuerdos esporádicos. Imágenes, flashes de memoria. Mirar fascinado estas existencias novedosas. Hablar y comunicarme con plantas. Enredaderas, árboles, flores.
    Esta amnesia parcial abarca toda la noche. Los recuerdos que tengo consisten en capítulos separados de un viaje interdimensional. Con sus propios ambientes, temáticas y protagonistas, quizás el mas cambiante yo mismo. (¿yo? ¿mismo?).


    Fragmento de Brugmansia: llave infinita de universos superpuestos

    Nota al lector
    El floripondio y la solanáceas en general (daturas, mandrágora, belladona, beleño, tabaco) son plantas con las que debemos tener especial precaución, la sobredosis mortal se halla peligrosamente cerca de la dosis media activa. Durante sus efectos podemos olvidar fácilmente que estamos colocados. Es muy recomendable tener un guía y compañero de viaje que nos cuide.

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    ontinúa nuestro personaje (yo hace 10 años) su viaje interdimensional por un parque (Ciudad Universitaria) de Córdoba. El título "Corte" significa cortes en mi memoria y conciencia y pasos instantáneos a otra situación.
    Aproximadamente 3 am




    El espíritu de las plantas


    A medida que me fui internando en Barrio Jardín y en la experiencia de floripondio los recuerdos de la misma se hacen más débiles, confusos y segmentados.
    Recuerdo caminar por el barrio pensando en las cosas que allí sucedían, historias mínimas de otros tiempos que nadie nunca había recogido y comentado, sucesos olvidados; sensaciones ocurridas en esos jardines, resonando en el espacio de esas calles y patios.


    Corte.

    Camino hacia Ciudad Universitaria, me dirijo a un enorme descampado.
    Camino con cierta dificultad. Me cuesta coordinar mis movimientos, sobre todo mi pierna izquierda que no puedo mover con normalidad.
    A la vista de cualquiera debía parecer una persona con problemas motrices. (y mentales, claro)
    En ese momento aparece mi amigo de la infancia Guillermo acompañándome en el paseo. Mientras hablaba conmigo se adelanta (él podía caminar bien) y se esconde detrás del tronco de un árbol. Le digo “dale, sigamos caminando” y cuando voy a buscarlo detrás del tronco…no había nadie.
    Esto me sorprendió grandemente y me hizo gracia, recordé que había tomado floripondio y que este extraño suceso debía estar relacionado.
    Mi amigo Guillermo era tan real como la calle, o el teclado donde escribo esto ahora. Absolutamente indiferenciable de la realidad.


    Corte.

    Estoy en el medio de un bosque oscuro, rodeado de árboles, quieto en la oscuridad.
    De repente (se me eriza la piel cuando lo recuerdo), veo acercarse un grupo de mujeres.
    Largas, extremadamente altas, oscuras.
    Vienen hacia mí. Se acercan y me rodean.
    Medían 4 o 5 metros y tenían unos brazos largos y extendidos. Sus cabellos eran negros, sus caras eran difíciles de diferenciar entre sus formas. Sus movimientos eran suaves y ondulantes. Gigantescas y elegantes.
    Si bien la situación era un tanto atemorizante no tenía miedo en absoluto. Eran presencias conocidas, aunque también había en su actitud algo intimidante. Inspiraban sumo respeto.
    Las mujeres comenzaron a moverse a mi alrededor. Se acercaron a los árboles. Eran tan altas como ellos.
    Una de ellas se abrazo a un árbol, acomodando sus largos brazos entre las ramas y en un movimiento mágico y repentino...se fundió con él.
    Todas hicieron lo mismo.
    Ahí comprendí lo que me querían enseñar.
    Eran los espíritus de los árboles.


    Corte

    Camino al costado de una calle de la Ciudad Universitaria. Hay un enrejado metálico y enredaderas a lo largo, trepadas a la reja.
    También hay árboles.


    Corte

    Su cara es una conjunción de elementos vegetales fractalmente agrupados.
    Me habla, ¡que alegría de estar escuchando lo que una planta tiene que decir! Yo estoy tan adentro como afuera de esa situación, solo el de adentro comprende y recuerda, el otro mira y disfruta.
    ¡Todas hablan! toda la inmensa hilera de enredaderas y árboles hablan. No todos quieren comunicarse. Con algunos tengo simpatía, con otros, indiferencia.


    Corte

    --------------------------

    La Universidad. La Escuela. El Tiempo.


    Estoy (realmente) en la universidad, en un aula.
    Sentado en un pupitre. Entra un profesor y dice “saquen una hoja”. Yo miro hacia mi derecha y alguien me da un papel, miro a mi izquierda y alguien me da una lapicera.
    El profesor comienza a dictar las preguntas. Yo miro el papel y me doy cuenta que no puedo escribir nada. Me levanto y salgo del aula.
    Estoy caminando por los pasillo de la universidad, es sábado y hay gente.
    Se me acerca una chica, me pregunta si tengo 20 céntimos para hablar por teléfono, meto la mano en el bolsillo y saco un pequeño puñado de monedas, el color amarillo es tan fuerte que el reflejo me deslumbra. Le digo “elegilas vos, yo no puedo ver”, escogió algunas de mi mano y se fue.


    Corte

    Siento que alguien me ha robado mi campera (chaqueta), (no era cierto en la realidad). Lo busco, veo un par de chicos, ese debe ser, los alcanzo (realmente) y le digo si él tiene mi campera. Me dice que no, no le creo. Busco por toda la universidad.
    Me pierdo, es un laberinto, 4 bloques idénticos, 4 patios, pasillos, todos iguales, todos diferentes, NUNCA el mismo lugar.
    Es un viaje dentro de este misterioso edificio, luego voy encontrando lugares pero de otros tiempos, de mi escuela secundaria, de la primaria.
    Siempre la misma estructura, NUNCA el mismo acontecimiento que se desplaza y se me escurre en el tiempo. Suceso esquivo. Tan indefinido que me pregunto de donde viene la certeza de su existencia; en que plano de estos millones de fragmentos de este universo descompuesto debo buscar cuando ya no existen puntos estacionales ni descansos sino un puro devenir que juega con la geometría de mi memoria.

    Situaciones, recuerdos, anécdotas. Ahora el viaje es en el tiempo.


    Corte

    Estoy queriendo salir de este edificio. No encuentro la salida.
    Patios. Patios del recreo entre la hora de Matemáticas y de Lengua. Patios de la escuela. Tiempo y espacio entremezclan sus planos.
    Este tiempo con aquel espacio, más otro tiempo de un recuerdo, de una imagen sumamente circunscrita, como el estar mirando un pequeño azulejo de un rincón del living de mi casa a los 5 años. De un espacio que es mi casa en ese patio, en ese patio de otro tiempo, con otra gente, que se confunde con mi mismo en un tiempo confuso que me remite a un espacio indeterminado en un punto del tiempo que se fragmenta y despliega otro universo dentro de sí mismo.

    Quiero salir ya de este edificio transtemporal, de este laberinto transespacial, de este mí transpersonal.

    Encuentro la cochera (el parking). Ahí deben estar mis amigos esperando en el auto.
    Ahí están. Me acerco al coche.
    No se mueven, parecen estatuas, sólidos, absolutamente quietos. Les digo- “dale no jodan que me quiero ir”. Intento abrir la puerta y esta cerrada. Pestillo bajado.
    Los vuelvo a mirar.- “Ehh! Chicos!” Estatuas inmóviles. Ni siquiera respiran.
    Levanto la vista.
    Vuelvo a mirar para insistir y…. ya no había nadie en el coche. Habían desaparecido.


    Corte

    Busco la salida de esta Universidad.
    Estoy en el estacionamiento de coches.
    Veo un policía y me acerco.
    Le digo- “Disculpe, me podría decir como salir de aquí? No encuentro la salida”
    Me contesta: “Yo no sé, pero podes preguntarle a él, que sí sabe” Cuando me giro a preguntarle al otro policía veo que era solo un cartel hecho de un palo de hierro con una goma de coche como base. Me sorprende y me giro hacia el policía sin comprender el chiste estúpido. Cuando lo veo era otro palo exactamente igual a su compañero.


    Corte



    BÚSQUEDA


    He logrado salir. Es de día, de mañana supongo.
    Busco algo. Camino por un descampado en Ciudad Universitaria.
    Perros, jaurías. Un dogo blanco es el líder. Fascinante. Los sigo. Soy perro buscando, oliendo comida, hembras, llanura. Olor.
    Esto transcurre en miles de años. Transcurrió en miles de años. Millones de siglos.
    Tiempos remotos de una jauría de perros buscando en llanuras y bosques; impregnando sus hocicos de olor a pasto, a hembras.
    Cacería.

    Corte

    Llegamos (la jauría) a una cancha de fútbol (realmente). Se jugaron muchos partidos aquí. Veo las jugadas. Miles de jugadas. Siento muchos jugadores, su cansancio, el ruido de los botines en el piso de tierra dura y piedras. Arcos y gol.


    Corte

    Un hongo azul. Precioso. Azul marino. Con un tallo blanco.
    Un hongo increíble. Lo he encontrado.
    Aquí. En el medio de un descampado, entre la maleza.
    Debe ser una droga maravillosa.
    Lo miro fascinado. Quiero recordar donde está. Como encontrarlo otra vez.


    Corte

    Estoy frente a una ventana. De una casa. (real)
    Quiero una medialuna, una factura, allí son ricas.
    Alguien de la casa se asoma y me pregunta qué quiero.
    -Una medialuna por favor- le digo.
    -Aquí no tenemos medialunas- dice el hombre que se había asomado, entre asombrado y defensivo-agresivo
    -Vale, andá a donde las tienen y traéme una medialuna- Le digo, pensando que me estaba haciendo alguna broma. (Porque claro las medialunas estarían allí atrás, donde las hacen, y no en la ventana desde donde me hablaba este señor.)
    Quizás por la cara del señor o por otra razón me doy cuenta que no tenían medialunas. Quizás era solo una casa normal; sin medialunas.


    Corte

    ---------------

    Entre las 8 de la mañana y 5 o 6 de la tarde.


    MI CASA. LA GENTE. LA VIDA


    Llego a mi casa.
    Busco. Busco la llave que había escondido entre la tierra.
    Tierra, mucha tierra. Busco, busco, busco, encuentro.
    Abro.
    Duermo


    Corte

    Me despierto.
    Qué noche! Si están todos aquí todavía. Todos mis amigos. Un montón en el living de mi casa. Hablando, riendo.
    Me quiero ir a duchar.
    Escucho a todos hablando. Me empiezo a duchar y me pregunto “que hacen todos aquí?”
    Me asomo al living desde el baño y… no había nadie.
    -Ah, el floripondio. Todavía estoy colocado. No me acordaba.


    Corte

    Me sigo duchando, el grifo de la ducha comienza a ser mi amigo Emi, que habla aquí y en el living. Dos Emis.
    Su cara desaparece del grifo y comienza a reconstruirse en la toalla colgada en la pared (la toalla es su pelo) Sigo hablando, o escuchando; es él el que habla.
    Hablan todos en el living, me asomo y no hay nadie.
    -Ah, el floripondio!

    Semi corte


    Me miro en el espejo.
    Tengo algo en los ojos. Como si fuera una araña multicolor. Me doy cuenta que todo está lleno de esas arañitas multicolores. La cama, la mesa, los muebles.
    Intento sacármelas del ojo. Podría dado que están como flotando sobre la superficie de la pupila. Intento pero toco la pupila y me hago daño. Intento.
    Intento.
    Dos, tres horas (realmente).

    En el otro ojo también tengo!
    (Nota de aclaración: En realidad las arañitas multicolores eran los brillos de la luz que se veían muy grandes por la dilatación de mis pupilas gigantescas de atropina. Esto yo no lo sabía)

    Debo ir al hospital a que me saquen estos bichos de los ojos.

    Voy (realmente) al hospital. Voy a la guardia y espero en la sala de espera. Hay un policía pero no me preocupa. Realmente no relacionaba las arañitas con el floripondio.
    Viene un doctor, le digo que tengo ladillas (piojos) en las pestañas.
    Me mira con una luz. Me dice que no tengo nada. Le pregunto si está seguro. Me dice que sí. No le creo.

    Salgo del hospital.


    Fin




    Comentario

    De a poco fui saliendo del colocón. La última idea de las arañitas era lo que suele denominarse en psiquiatría una “idea delirante”. No estaba alucinando sino interpretando “delirantemente” un estímulo físico real.
    Tuve el efecto de midriasis (dilatación anormal de las pupilas, anormal si no tomas floripondio, claro) hasta el otro día y de a poco fui volviendo a mi normalidad.
    La marihuana no me colocó hasta 72 horas de la ingestión del floripondio y puede usarse para señalar el fin del colocón.
    Agradezco haber pasado por la experiencia; en los dos sentidos: de que ya pasó y de haberla vivido y conocerla. El floripondio no me enseño nada de mí, de mis emociones o pensamientos. Sencillamente me mostró que hay infinitas- n - dimensiones superpuestas entre sí. Y que nosotros no vivimos en una sino que componemos una con mucho esfuerzo y poco éxito.

    El floripondio me enseñó que es la llave infinita de los universos superpuestos.


    Bueno gente, saludos.

    Fuente: http://miradelotrolado.blogspot.com.ar/

  2. #2
    No me andan los tildes de momento, pero quiero comentar. Me resultan intrigantes estas plantas. Esa experiencia la habia leido hace poco pero fue un gusto leerla de vuelta. Tengo entendido que esta planta tiene un poder muy violento. Tiene que haber algun modo de preparar la planta que reduzca el daño fisico. Prepararse un te me parece algo bastante salvaje, pero me tienta. No probaria las flores sin embargo, solo las hojas. Justo hoy pase enfrente de una de estas plantas de flores blancas, que habia visto antes, pero no pude localizarla, han de haberla podado. Todo depende de la dosis. Al parecer, hay quienes se volvieron locos durante horas luego de tomar una infusion de un par de flores. Sin embargo, en otros casos, con dos flores hubo vision borrosa, sequedad de garganta, pero no alucinaciones. Un amigo de mi hermano mayor tomo unos buenos tragos de un te que le convidaron. Se subio al bus para volver a la capital. En mitad del camino se olvido donde estaba. Dice que creyo estar en la playa, como si de pronto se hubiera puesto a soñar. Estuvo rato tocando la arena cuando comprendio de pronto que estaba en el bus, tocandole las piernas a una vieja xD
    No hace falta que las personas se pongan de acuerdo, porque no hace falta acuerdo, para actuar en pro de un bienestar universal.

  3. #3
    Señor Miembro Avatar de DerHenker
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    205
    Mierda... Es por lejos el trip report mas violento que leí.

  4. #4
    Un Viejo Conocido Avatar de Legaliso Conocido
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    y de ahí el "anti-culto"...

  5. #5
    Un Viejo Conocido Avatar de Yyy
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    Hiperespacio
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    gente q no conoce la planta la yome. siempre me parece peligroso. los unicos q le sacan provecho es la gente q tiene una relacion intima con la planta. exxpertos de verdad en el tema. q cualquier criollo lo agarre siempre me parece peligroso por mas q no pase nada (como el muchacho del trip. q agarro 12 flores sin saber q podia ser mortal)

    AVISO. 12 FLORES PUEDE SER MUCHO. EXCESIVO O NADA

  6. #6
    Un Viejo Conocido Avatar de Morfeo Conocido
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    Interesante trip, de todos modos no se si me gustaría tener un viaje tan largo, y sobre todo eso de dudar si estas drogado o no, me parece bastante peligroso y dañino para nuestra psiquis.
    De todos modos, altos huevos el del trip, se la banco bien sin asustarse, creo que eso debió ser clave para que no se le fuera de las manos. De todos modos un viaje tan largo a mi me preocuparia.
    "Bon Voyage"

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