Tema: Ayahuasca por segunda vez

Resultados 1 al 2 de 2
  1. #1

    Ayahuasca por segunda vez

    Esta vez fui más tranquilo que la vez anterior, el otro report está en la comu de Taringa, esa experiencia no colmó mis expectativas en absoluto, en gran parte porque no pude relajarme correctamente.

    Desde el comienzo pude concetrarme mejor. Nuevamente en un lugar cerrado, alrededor de 25 personas, el chamán y sus asistentes. Luego de la primer toma (medio vaso de los descartables más chiquitos), tal vez a los 20 minutos empecé a sentir cierta embriaguez, bastante agradable.

    Tuve una mirada analítica sobre una cagada que me mandé cuando era más guacho, más específicamente sobre los problemas que se originaron a partir de la misma y cómo aunque tuve responsabilidad en el problema raíz me daba el lujo de juzgar a los demás por cosas que fueron sucediendo posteriormente. Pude perdonar, perdonarme y aceptar. Lloré y me alivió mucho.

    Pasada una hora aprox. tomé la segunda vez, enseguida me dieron ganas de vomitar pero aguanté, no quería desperdiciarlo. Muy poco tiempo después estaba en otro mundo, no sentía los límites de mi cuerpo, sentía que era más grande que lo normal, como un mega gordo que ocupa toda la habitación, sentía apenas algunos lugares de mi cuerpo pero sin su ubicación certera. Mi ego se desintegra, olvido quién soy y quiero seguir, muchos colores sobre fondo blanco, fractales pequeños en gran densidad llenando todo el "espacio visual" de a ratos.

    En cierto momento aparece una víbora se me enroscaba en el brazo, y luego me apretaba todo el cuerpo dejándome sin aire. Inmediatamente después la víbora era yo. Algo que me pasó aquí a cada rato es que dejaba de respirar por bastante tiempo, cosas que también se logran con la meditación, estás tan relajado que no necesitás de una respiración continua.

    Recuerdo una situación con policías que llegaban a separarme porque me estaba peleando. Uno me puso de espalda contra el piso con el brazo para atrás. Sentía la presión en el cuello de tu brazo, me ahorcaba, también me pisaba la espalda y la cabeza, todo muy real. Yo le decía que él solo podía obedecer, que no podía pensar para saber si hacía bien o no, que solo tenía la fuerza, que era un bruto. Cambia la escena, ahora los patrulleros eran camionetas gigantes y yo estaba arrastrando un cuerpo, y en ese momento me daba cuenta de que la había cagado feo. Creo que alguien más estaba conmigo. Muy turbia esa escena jaja.

    En otro momento era un demonio muy parecido al de "La púa del destino". Garchaba con una mina y mi pija era una víbora, entraba en la concha y reventaba en puro placer. Pensaba por otra parte en disfrutar sin dejar de pensar si cada cosa que hago está bien, me gritaba a mí mismo: "disfrutaaaaaaaaa", con voz de viejo que te dice que no te quemes la cabeza, que los años pasan.

    También me vi en la última vez que fui a pescar. Estaba al lado del agua con varias tarariras muertas, y un indígena me atraviesa con un flechazo y caigo muerto de cara a las tarariras, siento la frescura y el olor de su piel escamosa. Creo que quedé con un poco de remordimiento porque a varias no las comimos, aunque se las terminó llevando un zorro jajaj.

    Me encantaba escuchar canciones con indígenas gritando (que estaban sonando en un parlante en la sala), me veía a mí corriendo por el campo y aullando como un lobo o gritar imitando un pájaro. Gran sentimiento de libertad, de desahogo.

    En una sentí que debía vomitar para dejar de estar pendiente del malestar estomacal que me desconcentraba a cada rato. Entonces agarro la bolsa y el vómito sale, aunque poco. No encaraba, no me daba cuenta si le embocaba a la bolsa o no, ver la bolsa desde adentro era un espectáculo, parecían tules que caían, la vista muy distorsionada. Después de ahí tuve visiones más suaves, tenía terror a cagarme porque de a ratos me perseguía con que me iba a venir diarrea.

    En un momento pensaba qué era yo, y lo primero que se me venía a la cabeza era que soy un estudiante. Solo eso en primer lugar, más que de dónde vengo, más que un hijo, que un hermano. No sé, no me hizo sentir conforme conmigo mismo.

    En cierto momento me di cuenta de que lo que me define como persona es lo que siento frente a las situaciones que se me presentan, y no lo que digo, no lo que puedo expresar mediante el lenguaje.

    Algo importante que puedo rescatar también, es que por estar empecinado por querer ver lo que yo quería, para solucionar cierto problema en particular, me perdía de otras cosas. Perdía concentración y no solo no veía lo que quería ver, sino que no veía nada. Hay que dejar que las cosas pasen, intentar salir de la obsesión, sentir más, fluir con el viaje y no intentar condicionarlo.

    Al final me sentí bien, contento, un señor bailaba sin ningún tipo de vergüenza y eso me hacía sentir muy bien, eso quisiera hacer yo en parte, dejar de pensar en que los demás me están juzgando en todo momento, y del mismo modo dejar de juzgar. Ser libre de verdad.

    Claro está que no todo es visión en estos viajes, también hay momentos de paz infinita, sin visiones, mucho amor, muy lindo de verdad, así como otros de gran confusión, de no entender nada, sentirse perdido y tener miedo (la subida luego de la segunda toma es bastante brusca, intentar oponerse a esa subida es como intentar parar un carro de montaña rusa cuando cae, si te da miedo ahí vas a pasar un muy mal rato).

    En fin, hermosa experiencia. Voy a regresar, sé que me puede dar mucho más y ya le agarré el gustito.

  2. #2
    Un Viejo Conocido Avatar de Morfeo Conocido
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    Muy linda experiencia, bien descripta.
    "Bon Voyage"

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